Calcula la superficie de captación, la intensidad de lluvias típicas y la infiltración del suelo para definir profundidad y tamaño del jardín de lluvia. Coloca especies más resistentes en la entrada de flujo y flores finas en zonas de calma. Acompaña con piedras que difunden energía del agua. Con este enfoque, cada evento pluvial recarga el suelo, limpia escorrentías y deja un espectáculo de follajes y flores que cambia sutilmente con estaciones, siempre útil y hermoso.
Un bioswale bien plantado enlaza puntos bajos, filtra contaminantes ligeros y dirige caudales hacia áreas de infiltración. Alterna Carex, Juncus y Panicum con arbustos tolerantes como Itea virginica para consolidar taludes. Añade señalética discreta para educar visitantes. Estas franjas verdes disipan la velocidad del agua, ofrecen pasos a polinizadores y crean corredores frescos. Con el tiempo, el sistema se fortalece, requiriendo menos intervención y sosteniendo tormentas cada vez más intensas con serenidad ejemplar.
All Rights Reserved.