





Verifica líneas de propiedad, servidumbres de drenaje y acuerdos de mantenimiento compartido si existen. Las soluciones exitosas respetan desbordes controlados hacia áreas autorizadas y no aumentan caudal hacia la calle sin permiso. Conversa con tus vecinos para explicar rutas y beneficios. Invítalos a observar durante la lluvia para generar confianza. Un pequeño croquis firmado evita malentendidos y facilita cooperación cuando un sistema requiere limpieza o ajuste posterior prudente.
Mantén drenajes, swales y pozos de infiltración a distancia prudente de cimientos, muros y fosas sépticas. Evita raíces de árboles sensibles y tuberías de gas o electricidad. Donde el espacio es limitado, prioriza disipadores de energía y camas reforzadas. Añade barreras contra raíces si trabajas cerca de especies agresivas. Un buen margen de seguridad reduce asentamientos, filtraciones no deseadas y corregir daños costosos después de temporales intensos inesperados.
Diseña para que el agua no quede estancada más de dos días. Usa grava limpia, pendientes suaves y vegetación que oxigene. Evita fertilizantes excesivos en zonas de flujo para no arrastrar nutrientes. Coloca mallas en entradas desde bajantes. Si usas un pozo de infiltración, añade tapa con ventilación y acceso para revisar. Estas medidas reducen mosquitos, malos olores y contribuyen a cuerpos de agua urbanos más sanos con responsabilidad compartida.
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